Hay algunos que no pueden recortar su avaricia desbordante y pueden provocar, por gestos mínimos, la desaparición de la humanidad entera.

Creemos que el capitalismo de crecimiento exponencial no puede hundir a la humanidad entera y que debe de ser frenado.

Lo que jode es que en tiempos de crisis y recortes algunos, los más poderosos, no se den por aludidos. En el despacho del gran magnate banquero sigue habiendo líquido carísimo que se bebe sin parar. En la oficina de algún ministerio español también se bebe a diario el agua más cara mundial.